Inicio Policiales Empresario desaparecido: dos semanas sin noticias de Diego Aliaga

Empresario desaparecido: dos semanas sin noticias de Diego Aliaga

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Por la desaparición del empresario Diego Aliaga hay cuatro personas imputadas por secuestro extorsivo, entre ellas su socio, Diego Barrera. Hace dos semanas, el hermano de Aliaga hacía la denuncia por averiguación de paradero, pero un momento, después lo llamaron exigiéndole 1 millón de dólares para volver a ver a Diego.

Nadie sabe su paradero. Tampoco si está vivo. Al inicio de la pesquisa, Barrera -el socio- declaró como testigo: la Policía quería reunir información para conocer qué podía haber pasado con Aliaga. Por eso desde el comienzo se optó por la carátula "secuestro extorsivo". Aunque tras las últimas averiguaciones no se puede descartar ninguna hipótesis.

Aliaga y Barrera habían estado involucrados en distintas causas, pero Barrera está por ir a juicio por un caso confuso de un robo agravado en poblado y en banda, en una propiedad en Godoy Cruz. Allí Barrera y su esposa entraron disfrazados de policías. Además, el hombre cuenta con antecedentes por amenazas y estafas.

Patrullero de la Policía de Mendoza: la fuerza provincial está a cargo de la búsqueda.

Aliaga y Barrera estuvieron juntos en la casa del primero hace 15 días, habían acordado reunirse en un terreno que habían adquirido en Guaymallén. Cuando el hermano de Aliaga le preguntó a Barrera si tenía novedades de su hermano, Barrera aludió a que se había ido con una mujer, versión que llevó a la Justicia a sospechar del socio.

La familia de Aliaga se constituyó como querellante en la causa.

Algunos incluso, hilan más fino: la llamada al hermano fue simplemente una mentira, un truco para tapar el crimen. Las negociaciones por el rescate no fueron retomadas, algo totalmente atípico para un secuestro extorsivo en caliente con una víctima “guardada”.

Un investigador del caso asegura: “Aliaga era un empresario y un lobbista que operaba de todas las maneras, en blanco, en negro, un tipo de mucha guita que hacía negocios con tipos en blanco y tipos bueno, en negro”. Su casa en el country, por ejemplo, perteneció a un delincuente chileno de alto vuelo, un pesado acusado de estar involucrado en el tráfico de armas.

La casa en la que vivía Barrera y su mujer estaba a nombre de Aliaga.

En tanto, la investigación del fiscal federal Fernando Alcaraz sigue avanzando. Y con datos elocuentes: la última vez que lo vieron, Aliaga salió de su casa en Palmares en una camioneta. Fue esa misma camioneta la que volvió cuando el destino del empresario ya era un misterio. Claro que -según las cámaras de seguridad- el conductor que entró al barrio privado de Godoy Cruz al mando del vehículo era otra persona. Nada menos que el socio, Barrera.

¿Por qué fue a la casa de Aliaga? ¿Y por qué justo en ese vehículo?

Cómo era la sociedad

Desde el entorno de Aliaga dicen que Barrera "se acercó a proponer algunos negocios" hace alrededor de un año. "No sabemos bien de qué asuntos se trataba", deslizó un pesquisa.

Aliaga pudo haber visto "algo que no debía"

Por eso, una de las teorías que manejan los efectivos de investigaciones es que surgieron desavenencias entre los hombres. Aliaga puede haber visto "algo que no debía". O no estuvo de acuerdo con algo. O quería abrirse de una movida que no le gustaba.

Barrera y su familia también era parte de los negocios: se conjetura que se manejan 'en equipo'; por lo que por precaución -y hasta que termine de aclararse el panorama- se decidió la detención de Barrera, su pareja Bibiana Elizabeth Sacolle y sus dos hijastros, que fueron capturados en el Dalvian.

"Casi toda la familia de Barrera participa de distintas operaciones económicas. Él es solo la cara visible de los negocios", comentó una fuente. Con solo googlear sus nombres, se puede comprobar que -ya desde 2015- les habían hecho varios escraches por presuntas estafas relacionadas con el transporte de menores discapacitados.

Desde luego que sobre ellos, como sobre todo ciudadano, gravita el principio de presunción de inocencia hasta que se demuestre lo contrario.

Si la hipótesis de la pelea entre socios gana terreno, la llamada pidiendo dinero por un supuesto secuestro habría sido una falsa pista, destinada a distraer a los investigadores. Pero eso todavía está por verse.

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