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La extraña laguna de agua hirviente y verdosa del Kilauea

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En el cráter del volcán Kilauea en Hawái, uno de los más activos del mundo, crece una intrigante laguna de agua hirviente: es burbujeante, tiene un color verde y emana un vapor que le da una apariencia misteriosa.

Los científicos la descubrieron hace unas semanas, pero aún no han logrado explicar cómo se formó y por qué sigue creciendo.

Por ahora, en lo que sí están de acuerdo los expertos es que este fenómeno nunca se había registrado en los últimos 200 años, cuando se comenzaron a documentar las observaciones del Kilauea.

Además, la presencia de esta laguna volcánica revive algunas preocupaciones que surgieron en 2018 durante la erupción del volcán, como el hecho de que estas explosiones puedan ser el resultado de una mezcla de magma con aguas superficiales.

¿De dónde viene el agua?

Durante las primeras observaciones, los geólogos del Servicio Geológico de EE.UU. (USGS, por sus siglas en inglés) pensaron que podría ser agua de lluvia acumulada, pero al ver que la laguna crecía cada día, dijeron que lo más probable es que sea agua subterránea.

Los científicos notaron el agua verde a finales de julio durante un vuelo sobre el Kilauea.

Aunque el vapor dificulta medir la laguna con exactitud, el USGS calcula que crece de manera lenta pero sostenida, cerca de un metro por semana.

El 2 de septiembre ya medía unos 90 m x 45 m y podría tener varios metros de profundidad.

Para los geólogos es casi imposible medir la temperatura del agua directamente, pero con base en los datos de una cámara térmica, estiman que puede ser de unos 70ºC.

Su apariencia verdosa y burbujeante puede estar relacionada con sulfuros y metales disueltos por los gases del magma que se mezclan con el agua.

Explosiones muy violentas

El Kilauea ha estado activo casi constantemente desde 1983.

Su más reciente erupción, en mayo de 2018, destruyó unas 700 casas en una zona de 22 km2 y obligó a evacuar a más de 2.000 personas.

El USGS advierte que en este momento no hay señales de una erupción inminente, pero fenómenos como el de la laguna no dejan de inquietarlos.

Si el magma se eleva a través de una delgada capa de agua, es poco probable que se produzca algún efecto, según explica el USGS.

Pero si aumenta la cantidad de agua, y se juntan otros factores como la velocidad con la que se eleva el magma y en qué proporción se mezcla con el agua, sí que podría ocurrir algo.

"Una parte de magma por tres partes de agua pueden provocar explosiones muy violentas", explica el USGS.

Esto se debe a que el magma, que alcanza los 1.150°C, tiene suficiente energía térmica para evaporar el agua rápidamente y fragmentarse.

Por ahora, los geólogos siguen monitoreando la laguna y buscan la manera de tomar muestras del agua, ya sea mediante un helicóptero o un dron no tripulado.

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