Inicio Nacionales Sus padres lo abandonaron, un hombre soltero lo adoptó y le cambió...

Sus padres lo abandonaron, un hombre soltero lo adoptó y le cambió la vida

0

Cuando Fabián Vera del Barco lo conoció a Rodrigo, su hijo, el nene tenía diez años y no hablaba. Era 2011 y hacía tres años que vivía en un hogar en Cañuelas, provincia de Buenos Aires. “No le conocían la voz. Hacía tres años que nadie lo visitaba. La primera vez que nos vimos, fue él quien me tomó de la mano. Él me adoptó a mí”, cuenta Fabián.

Fabián es profesor universitario gay y siempre supo que quería ser padre. Primero tuvo que salir del closet, a los 20 años. En ese momento, no imaginaba que años después podría convertirse en papá.

Fabián y Rodrigo juntos hace algunos años.

El deseo se hizo más fuerte cuando empezó a militar por el matrimonio igualitario. Se planteó seriamente que quizás era momento de adoptar,de ser papá. Había convivido con dos parejas que no estaban interesadas en la paternidad y cuando se sancionó la ley, se animó.“El poder judicial es muy conservador. No sabía si iba a tener algún obstáculo, pero en julio de 2010 estaba tocando la puerta del registro de adopción de Tucumán”.

No había registros de varones solteros que se hubieran inscripto para hacer la adopción en la provincia, pero eso no le preocupaba. “Después de leer el formulario y decir ‘soy gay, soltero y quiero inscribirme’, reconoce que fueron duras las diferentes instancias. “Se notaba la incomodidad de los funcionarios, pero como conozco el trabajo social, la evaluación socio ambiental fue sobre ruedas”, explicó.

La actitud que tomaron algunos fue la de ajustarse a la ley. “Estuve un año esperando. Empecé a conocer muchos casos de personas que adoptaban y descubrí detalles técnicos, como por ejemplo que podía intentar la adopción en cualquier registro del país. Así fue que entré en la convocatoria pública en un juzgado de Lomas de Zamora de niños de 9 y diez años”, explicó.

“Los famosos casos difíciles”

El 21 de septiembre de 2012 viajó desde Tucumán al juzgado de Lomas de Zamora. “Entré a las 8 de la mañana y salí a las 14. Hablé con todas las funcionarias del registro. Me hicieron una evaluación exprés. Ahí se te da vuelta el mundo porque lo que soñabas se hace realidad”.

Le dijeron que a Rodrigo no le conocían la voz, que había llegado en muy malas condiciones. Le explicaron que el Estado le había salvado la vida, pero que no sabían a qué atenerse porque -desde el momento en el que hablaron de discapacidad- se habían reducido a cero las intenciones de adoptarlo.

Uno de los tantos festejos de cumpleaños de Rodri, en casa con Fabián.

Finalmente, Fabián se reunió con la jueza y recuerda sus palabras: «Mi función es encontrarle el pie al zapato. Estos chicos necesitan gente como vos, bueno vos sos gay, ustedes tuvieron que dar una lucha tremenda y necesita un papá luchador».

A los 15 días me volvieron a llamar para preguntarme si le podían avisar a Rodri que había un papá soltero. «Volví a viajar, me hablaron cinco minutos me dijeron que Rodrigo estaba en la oficina de al lado. Me quería conocer. Rodri era otro nene. Tenía aspecto de perdido. Me miró y, cuando intenté hacer contacto visual, él no quería».

A los pocos minutos, Fabián entendió que lo que decían del nene no era verdad. El verdadero Rodrigo iba a empezar a surgir cuando alguien le prestara atención. «Él estaba calladito, tímido. Saqué una máquina de fotos y le mostré de dónde venía. Había llevado unos videos de Tom y Jerry para mostrárselos. Fue mi manera de acercarme. Me miró y señaló a Tom y Jerry. De la nada me dijo: este soy yo y él sos vos».

La jueza, la abogada, todos se emocionaron: «Nos dimos el primer abrazo y él me palmeó la espalda». Desde ese momento, se vieron cada 15 días durante tres meses. Primero en el hogar, después salían a comer hasta que le dieron permiso para llevarlo de vacaciones a su Tucumán. Fabián se dedicó a acondicionar la casa y dejó el dormitorio de Rodri para el final. Para que él lo pintara.

A partir de que se mudaron juntos, fue Fabián quien aprendió del nene. «Al principio le costaba expresar lo que sentía. Por eso lo mandé a karate, a natación. A veces le agarraban ataques de llanto. Aprendí a abrazarlo hasta que se le pasara».

Fabián y Rodrigo en Tucumán.

Fabián entendió que Rodrigo había estado en peligro por falta de amor: “Son niños que necesitan de adultos que los quieran, que los miren. Él me adopto a mí. Usa mi ropa. Tomó posesión de mi vida, con una felicidad mutua».

Rodri es un chico que rompió todos los pronósticos que había sobre él. El salto en su maduración fue impresionante. “Nuestro pacto funcionó. Nos juntamos el roto con el descocido y ese es nuestro motor. Ahora, como siempre quise una familia más grande, estoy tramitando una segunda adopción. Me interesa tener otro hijo, un hermanito, ahora que es adolescente. Rodrigo está de acuerdo y firmó para dar su consentimiento. Sabe perfectamnete que el hermanito va a tener una historia parecida a la suya».

Fuente: TN

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingresa tu comendario
Por favor ingresa tu nombre aquí