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Así vive el pueblo "olvidado" de Luján que no tiene agua potable y si llueve, los chicos no van a la escuela

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Por Martín Pérez Millán

"El Remanso es un pueblo chico de Luján que no tiene agua potable. La comunidad se abastece con un camión cisterna una vez por semana. Cuando llueve, los niños no pueden asistir a la escuela. El colectivo pasa cada 5 horas". Así describen los vecinos a Diario La Provincia las complejas dificultades que deben atravesar cada año, afrontando las contingencias climáticas y las deficiencias en infraestructura.

Maira Sotelo es vecina de El Remanso y dialogó con Diario La Provincia para contar detalles de los problemas que atraviesan cada año para poder llevar a los chicos a la escuela, tomar un colectivo o disponer de agua potable.

El Remanso es un pueblito ubicado en Luján, pasando Ugarteche. Es una zona rural, en la que se trabaja en chacras o en la viña. "Son alrededor de 250 familias. Los niños asisten a la escuela El Remanso número 1-642, que se ubica junto al Polideportivo, a 3 kilómetros del pueblo", describió Sotelo, quien hace nueve años vive en la zona.

"Por el momento se han resuelto algunas necesidades, pero seguimos teniendo el problema de la calle y del agua. La calle, es la principal, le están haciendo algunos arreglos pero igual sigue llena de tierra, llena de serruchos, nunca se termina digamos de arreglar. Hicimos notas pidiendo el asfalto pero lleva mucho tiempo eso también. Entre los vecinos hemos empezado a pedir más que lo asfalten desde que se llovió la otra vez, porque no se podía ni salir del lugar. Los chicos no pueden ir a la escuela cada vez que esa calle se inunda", detalló.

El lugar no cuenta con agua potable, dependen de un camión cisterna que llega una vez a la semana aproximadamente. Según explicaron, solo dos familias cuentan con pozo para abastecerse de agua. Sin embargo, es poca la cantidad que obtienen. En el caso de estas familias, señalan que quedan sin agua cada tanto y necesitan acudir a sus vecinos.

"Con el agua, el camión viene cuando puede digamos. Porque envían un solo camión cisterna al Carrizal y a veces se rompe . El Carrizal es grande digamos, entonces se tiene que distribuir entre todas las zonas, pasa una vez a la semana, y a veces se tarda más", expresó. "Hace años que vivimos así.Hay alguna gente que se hace pozos de agua digamos pero no todos tienen", agregó.

"Lo único que hemos visto algunas respuestas es en el tema del Polideportivo que es que le van a hacer los baños. Le están haciendo los pozos, el séptico y el de agua. Porque el Poli tampoco tiene agua potable", destacó. Sólo posee un playón y juegos, pero esos juegos, un columpio y un sube y baja, datan de hace varios años atrás, no como los nuevos de otras plazas y espacios verdes que fueron remodeladas. Sin embargo,  Maira cuenta que hace poquito llevaron desde el Municipio un juego más.

La vida cotidiana es complicada por el acceso al agua y la lejanía, pero también se dificulta durante los días que llueve. "La escuela está a tres kilómetros desde la Ruta 40. Hay chicos que vienen de Ugarteche y de las fincas que sí o sí tienen que tener alguna movilidad, porque el micro cuando llueve no entra. Entonces muchas veces no van a la escuela", aseguró Maira.

 

"Si llueve mucho en época de clases, los chicos no pueden asistir a clases ya que la mayoría vive lejos y las calles quedan intransitables", manifestó la entrevistada. Mientras que si llueve cuando los estudiantes están en la escuela, a los padres no les queda otra que ir a retirarlos puesto que no es seguro que ingrese el colectivo.

"Es un problema porque no tenemos casi micro. Antes por ejemplo teníamos un micro a las 5 de la mañana, otro a las 8 y después a la 13, a las 18 y a las 23. Ahora tenemos los mismos recorridos y los mismos horarios, pero pasa el micro a veces y a veces no pasa. Por ejemplo, esta semana hay tres días que no ha pasado. Por ejemplo, el de las 18 y el de las 13 no ha pasado, entonces los chicos se tienen que tomar el micro más tarde", agregó.

Según explicaron, los trabajadores también sufren las mismas dificultades, ya que si el colectivo no pasa, la gente tiene que salir más temprano y caminar más de 5 kilómetros hasta llegar a la ruta 40. "Y los que tienen vehículos muchas veces deben hacer lo mismo porque los autos se quedan enterrados", sentenció.

Por otro lado, respecto a las frecuencias señala que han empeorado. "Había uno a las 6 de la mañana que era escolar y otro a las 8, después sacaron el de las 8", señaló.

En el lugar describe que hay muchas fincas y hay nada más que un barrio. "Hay muchos terrenos que se han empezado a lotear y ha empezado a vivir más gente", expresó. “Hace años que estamos así, abandonados”, completó Maira.

La Presidenta de la Unión Vecinal, Isabel Figueroa, está al tanto de las problemáticas que atraviesan los vecinos. La vecina dio cuenta de diferentes reclamos realizados ante las autoridades competentes no solo ahora, sino hace años. Aunque, lamentablemente, siguen esperando.

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