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Las deudas millonarias de Gil Pereg: "Siempre tuvimos la sospecha de esta persona"

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Hay una gran conmoción por el doble crimen de las hermanas israelíes Pyrhia Saroussy Pereg y Lily Saroussy Pereg. Estaban desaparecidas desde el 12 de enero, un día después de llegar al país. Por el doble homicidio detuvieron el viernes a Nicolás Gil Pereg, hijo y sobrino de las víctimas, respectivamente, que fue imputado por el caso. Un día después encontraron los cuerpos en el fondo de su casa.

El detenido es un exmilitar israelí radicado en Mendoza desde 2007 y residía en una casa en Guaymallén. Sus vecinos lo describieron como una persona ermitaña y sucia. Vivía en condiciones de indigencia, ya que no tenía agua potable, electricidad, baño o camas.

Se hacía llamar Nicolás y a pesar del estado de precariedad en el que vivía era responsable de cinco empresas que había creado su madre. En la propiedad encontraron gatos y perros desnutridos, y algunos disecados. También hallaron armas. Su madre era empleada de un ente recaudador israelí y la tía profesora en una universidad australiana, según las primeras averiguaciones de los fiscales.

"Quiero que las encuentren vivas"

El 19 de enero pasado, Gil Pereg se desligó de las sospechas al decir que no tenía nada que ver con la desaparición de sus familiares, además de criticar los allanamientos de la policía. "Quiero que difundan las fotos para que las encuentren vivas", afirmó.

"Me hicieron quilombo al p... No me cuentan que hicieron, que está haciendo, qué están investigando. Me hicieron un allanamiento al p..., acá no hay nada, no hay nada ilegal. Me rompieron todas las cosas personales. No tengo ropa, nada. Todas mis cosas están la basura", se quejó.

"Quiero que difundan las fotos para que las encuentren vivas", pidió. "No es necesario que me molesten para encontrarlas. Si hubieran hallado algo ilegal ya estaría detenido. Estoy libre y no detenido, la mejor prueba de que no encontraron nada ilegal", dijo en ese momento.

Las mujeres se habían alojado en un departamento del Centro y lo visitaron el día de la desaparición, revelaron testigos y filmaciones de cámaras de seguridad. Las sospechas llevaron a la fiscalía a ordenar el sábado excavaciones que permitieron encontrar los cadáveres a 1,50 y 1,80 metros de profundidad, bajo tierra y piedras. El acusado enterró a sus familiares en una habitación en el fondo de la casa que habitaba en Guaymallén.

Los cuerpos eran la prueba que le faltaba a la justicia para confirmar la acusación de doble homicidio contra el detenido. "Si bien teníamos sospechas por el relato de Pereg, fue bastante inteligente para disfrazar la verdad y hasta en su denuncia de desaparición de las mujeres", dijo el fiscal Fernando Guzzo en conferencia de prensa.

La fiscal de Homicidios Claudia Ríos lo imputó por el homicidio de las hermanas y ordenó su traslado a la cárcel local. La investigadora recordó que el 18 enero los perros marcaron el lugar donde había sangre humana y tras los análisis de ADN se hicieron con las excavaciones, por las que salió a la luz el macabro hallazgo.

"Estaban con la vestimenta similar a la que tenían al momento de su desaparición y con su documentación de pasaportes correspondientes", explicó el Procurador general Alejandro Gulle.

El funcionario judicial explicó que "no fue un problema de inseguridad, sino de índole familiar". "Siempre tuvimos la sospecha de esta persona. A pesar de que siempre fue bastante inteligente en su relato nunca dejamos de seguirlo, para evitar cualquier tipo de fuga", indicaron los investigadores.

El acusado declaró que su madre y su tía habían salido de su domicilio el sábado pasado alrededor de las 21 a tomar un micro hacia la ciudad capital donde habían alquilado un departamento, y que nunca más las vio. Con el correr de los días dijo que sospechaba "que alguien se las había llevado por la fuerza" y hasta posó para la prensa en el terreno donde luego se descubrió que estaban enterradas.

Según indicó Alejandro Gulle, procurador de la Corte Suprema de Mendoza, los elementos recolectados por los investigadores, el doble homicidio fue por "una cuestión estrictamente familiar" la cual se habría iniciado por una disputa monetaria.

Deudas millonarias

Pereg figura como titular de cinco empresas en Mendoza creadas por su madre, Pyrhia Sarusi. Sin embargo, los movimientos financieros no coinciden con su estilo de vida, al borde la indigencia, y manteniendo deudas por 9 millones de pesos. 

Realizó negocios como compras de terrenos, compras de camiones y construcción de canchas de fútbol 5 que no habrían terminado muy bien, a juzgar por las demandas.

Muchos de los negocios del ingeniero israelí son conocidos por parte la comunidad judía de Mendoza y también por la Justicia, ya que forman parte de expedientes que se tramitan en la Justicia Civil por daños y perjuicios, rendiciones de cuentas y hasta causas iniciadas por él mismo por daños derivados de contratos en los que ha solicitado el “beneficio de litigar gastos por falta de recursos”.

Hace unos 10 años, Gil Pereg llegó a Mendoza y se relacionó con algunos jóvenes cambiando dólares en la galería Tonsa, donde comentaba que viajaba periódicamente a Buenos Aires para buscar dólares que le enviaba su madre.

 

En ese sentido, el letrado aseguró que "no es un hecho de inseguridad", una afirmación que también le realizó a las autoridades diplomáticas israelíes preocupadas por el caso.

Por su parte, Ríos le informó a la prensa que los cuerpos fueron encontrados durante la tarde del sábado "cubiertos por piedras y tierra" en el extenso predio, que ya había sido allanado, pero que a diferencia de las ocasiones anteriores se utilizaron perros y máquinas retroexcavadoras. Es por eso que Gil Pereg está acusado de homicidio agravado por el vínculo, en el caso de su madre, Sarusi, y de homicidio simple por su tía.

Fernando Guzzo, jefe de los fiscales, advirtió que Gil Pereg, a pesar de ser quién presentó la denuncia por averiguación de paradero, había sido instaurado como sospechoso, ya que de acuerdo con las cámaras de seguridad, el 12 de enero, las dos mujeres ingresaron a su domicilio cerca de las 10:00 y nunca salieron. En tanto, el abogado advirtió que "no hay ningún indicio" de que haya contado con la ayuda de un cómplice al cometer los asesinatos.

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