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San Rafael: un cura es investigado por la muerte de una mujer

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Valeria Cornejo fue hallada sin vida el 29 de octubre del año pasado. El cadáver estaba en estado de descomposición dentro de la vivienda de calle Los Dos Álamos 2886 de San Rafael. La encontraron agentes policiales a instancias del reporte del padre de la mujer, quien desde hace varios días no sabía nada de ella.

La necropsia que se le practicó al cuerpo despejó dudas sobre si Valeria había sufrido una muerte violenta. Dedujeron los forenses que el deceso se produjo el 23 de octubre y que una hipoglucemia, consecuencia de la diabetes tipo 1 que padecía, fue promotora del fallecimiento. Además Cornejo tenía lupus, según su historia clínica. Hasta ahí lo sucedido con la docente se encaminaba al archivo, pero el testimonio de una amiga de la mujer sorprendió a los investigadores y mantuvo abierta la causa.

Una amiga de Cornejo fue clave para develar que la docente mantenía una supuesta relación sentimental con el sacerdote Carlos Scarlata, quien sabría de las dos enfermedades que sufría Valeria.

Según pudo saber Diario San Rafael, fue el 31 de octubre de 2018, un día después de la aparición del cuerpo sin vida de Cornejo, cuando Scarlata contactó a la amiga de la docente para “pedirle reserva” respecto a la supuesta relación. En esa misma conversación, que se dio a través de redes sociales y también vía telefónica, según la testigo, Scarlata le habría contado que el 18 de octubre, varios días antes del hallazgo del cuerpo, estuvo en el domicilio de Los Dos Álamos con Cornejo e incluso advirtió cuando la joven se descompensó como consecuencia de las patologías que la afectaban.

Sin informar de esa situación al círculo íntimo de Cornejo ni llamar al 911, Scarlata se habría retirado de la casa y recién el día que se enteró de la muerte de Valeria contactó a la amiga de la docente. En esa comunicación, además de pedirle reserva, el cura dedujo que Valeria pudo haber sido víctima de un “coma diabético”.

La amiga de Valeria, y receptora de los dichos del sacerdote, no dudó en presentarse en la Justicia, ya que consideró que Scarlata omitió auxiliar a la docente con el único objetivo de mantener oculta la relación.

De acuerdo con la misma causa, Scarlata lo habría planeado todo para evitar que trascendiera su relación con Cornejo. Supuestamente ayudó económicamente a la docente para que alquile una propiedad en las afueras de la ciudad, donde no hubiera demasiado movimiento de vecinos, e incluso también pagó muebles para equipar la vivienda, bienes que –según la testigo– el sacerdote le ofreció cuando “le pidió reserva”, con Valeria ya fallecida.

La historia de amor entre Valeria Cornejo y el cura Carlos Scarlata sería “un secreto a voces”, que solo sabía la amiga que se presentó en la Justicia y alguna que otra persona más, pero nadie del grupo familiar de la joven docente, que había sido pensionada tiempo antes y ya no dictaba clases.

En el ámbito penal hay que diferenciar la omisión de auxilio del abandono de persona, según precisaron fuentes judiciales. En el caso de Scarlata, la sospecha es que, a pesar de las patologías que sufría Valeria Cornejo y la descompensación que sufrió delante de él, de igual modo decidió retirarse del domicilio de Cuadro Nacional sin informar de tal situación, solo procurando que la relación que mantenía con la joven, contraria al celibato que promueve la Iglesia católica, siguiera oculta.

Por ahora la conducta de Scarlata no encuadra en un “abandono de persona agravado por la muerte de la víctima”, sino que se considera una “omisión de auxilio”. No obstante, en base a lo que declare este jueves y a nuevos elementos que podrían surgir en la causa, el fiscal Giaroli deberá analizar cuál es la situación procesal del religioso de acá en adelante.
En ese contexto, el Código Penal Argentino diferencia claramente el abandono de persona y la omisión de auxilio, no solo por las características de cada uno sino además por la sanción que deben cumplir quienes cometen uno u otro delito.

El artículo 106 da cuenta que incurre en abandono de persona “el que pusiere en peligro la vida o la salud de otro, sea colocándolo en situación de desamparo, sea abandonando a su suerte a una persona incapaz de valerse y a la que deba mantener o cuidar o a la que el mismo autor haya incapacitado”. La pena que corresponde es de 2 a 6 años de prisión y, en caso de la muerte de la víctima, de 5 a 15 años.

Asimismo, el artículo 108 detalla la omisión de auxilio: al que a una persona herida o inválida o amenazada de un peligro cualquiera, omitiere prestarle el auxilio necesario, cuando pudiere hacerlo sin riesgo personal o no diere aviso inmediatamente a la autoridad. En este caso la sanción es una multa económica entre 750 y 12.500 pesos.
Si aplicamos ambas figuras al caso de Scarlata, hallamos elementos que encuadran con su conducta, por lo que –después de su declaración– la tarea del fiscal se centrará en determinar si el sacerdote no incurrió en ningún delito, omitió auxiliar a Valeria Cornejo o directamente ejerció un abandono de persona que se agravó por la muerte de la víctima.

 

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