Inicio Mundo Dos senegaleses radicados hacen una obra para volver a su país

Dos senegaleses radicados hacen una obra para volver a su país

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El biodrama, como la videodanza o el radioteatro, fusiona dos disciplinas de origen que se mantienen en tensión, en los productos híbridos resultantes. En el primer caso, lo biográfico entra en (des)equilibrio con lo teatral.

Diversos artistas exploran la potencia escénica de la realidad, de los materiales de vidas personales. Pero en la Argentina –¿y en el mundo?– el término biodrama tiene un nombre propio: Vivi Tellas. La dramaturga y directora parece ser su creadora. En sus proyectos no participan, en general, actores profesionales, sino personas dispuestas a compartir sus anécdotas y recuerdos a través de estrategias de edición que impliquen el grado mínimo de representación.

Los amigos, un biodrama afro responde a todo esto. Mbagny Sow y Fallou Cisse, dos senegaleses radicados en la Argentina, dialogan y discuten, amablemente, sobre su país de origen y costumbres, sobre conflictos religiosos, raciales, culturales e internacionales. Comparten fotos de sus familias y muestran, en un video, la cotidianidad de sus compatriotas afincados en la Argentina. No hay, prácticamente, tensión dramática; el tono de voz es casi monocorde y da cuenta, naturalmente, de las dificultades que les implica hablar en un idioma extranjero a Sow y Cisse, en cuyo país de nacimiento se hablan el wólof y el francés, lengua heredada de los colonizadores.

A través de breves escenas, el relato pasa por momentos de las infancias de los protagonistas, sus rezos a Mahoma, sus mascotas y sus partidos de básquet, y por episodios en tierra argentina, sus trabajos como albañiles, las persecuciones de la policía.

Para cada momento, emplean objetos que los materializan y generan una suerte de hiperrealidad: vestuario tradicional, agua para la ablución, una pelota, hasta el e-mail del 25 de junio pasado, con Vivi Tellas, con que se inició el contacto personal y profesional entre la directora y los intérpretes. Se omiten interrogantes que quedan, voluntariamente, en las sombras: ¿por qué Sow y Cisse eligieron la Argentina?, ¿cómo fue su llegada?, ¿cómo se hicieron amigos?, ¿qué sentimientos genera la distancia respecto de sus familias? En cambio, queda, en primer plano, el retrato de dos personas que, pese a las diferencias superficiales que pudieran tener con el promedio de los argentinos, comparten derechos, voluntades, frustraciones, sueños, porque todos podemos decir, como los senegaleses: “Somos ciudadanos del mundo que buscan patria adoptiva, porque la nuestra no se ocupa de nosotros”.

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